Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
Trastornos Mentales Relacionados

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Autores invitados

Company team

Juan Moisés de la Serna, PhD

Doctor en Psicología, Máster en Neurociencias y Biología Comportamental

Company team

Marcos Altable, MD

Fundador de Neuroceuta. Especialista en Neurología y Neurología Infantil

La semana comienza y estamos de regreso. 

En nuestra última entrega hablamos sobre las características del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en adultos mayores, su impacto en la vida diaria y sus alternativas de tratamiento. Únase a nosotros hoy para conocer los trastornos mentales más frecuentes en pacientes con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.

Como señalamos en nuestro episodio anterior, llamamos comorbilidad a la presencia de una o más enfermedades adicionales que a menudo coexisten con una condición primaria.

En los niños, los trastornos más comunes que coexisten con el TDAH son el negativista desafiante, el de conducta, la depresión, los de ansiedad, los obsesivo-compulsivos y los del espectro autista.

En la edad adulta, estos trastornos cambian, siendo los del estado de ánimo los más frecuentes, por ejemplo el trastorno bipolar, el consumo de sustancias psicoactivas, los de ansiedad y los de la personalidad. 

Conozcamos con más detalle algunas de las características de las comorbilidades en personas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Comencemos por la depresión.

La depresión afecta entre el 30 y el 50% de las personas con TDAH. Investigadores de la Universidad de Chicago han descubierto que los adolescentes con TDAH tienen 10 veces más probabilidades de desarrollar depresión que aquellos no lo padecen.

Sin embargo, las características de los pacientes deprimidos con TDAH y sin TDAH parecen ser idénticas en términos de perfil de depresión y respuesta al tratamiento. En ambos casos podemos encontrar problemas de concentración y dificultad para realizar diferentes tareas. Los pacientes con TDAH deprimidos tienen menos probabilidades de responder a la terapia psicoestimulante. Es por eso que la depresión debe tratarse como una prioridad en caso de TDAH.   

En el caso de la ansiedad, se ha encontrado que el 60% de las personas con TDAH también la padecen, siendo la fobia social la expresión más frecuente. La característica definitoria de la fobia social es la ansiedad intensa o el miedo a ser juzgado, evaluado negativamente o rechazado en una situación social.


Estos pacientes ansiosos presentarían un cuadro clínico de TDAH más marcado por la dimensión atencional del trastorno. El TDAH es una fuente de ansiedad en los campos social, académico o profesional, así como en las actividades laborales. Los pacientes con TDAH pueden desarrollar ansiedad ante cualquier situación nueva a medida que pasan por experiencias negativas.

Por otro lado, los trastornos alimentarios son más comunes en adultos con TDAH en comparación con los niños. Por ejemplo, la bulimia y los atracones son más comunes en los adultos con TDAH. La bulimia es un trastorno alimentario que se caracteriza por atracones de comida seguidos de vómitos. Por otro lado, las personas con trastornos por atracones con frecuencia consumen cantidades inusualmente grandes de alimentos y se sienten incapaces de dejar de comer.

Aparte de estos dos trastornos, los pacientes con TDAH suelen tener un ritmo alimenticio incontrolado. Les resulta difícil sentarse a la mesa durante un largo período de tiempo y consideran las comidas como una pérdida de tiempo. Estos pacientes preferirán comer bocadillos varias veces durante el día, a menudo platos preparados comercialmente en detrimento de un buen equilibrio nutricional. 

Los adultos con TDAH también se quejan de tener dificultades para conciliar el sueño, mala calidad de este y dificultad para mantenerse despiertos durante el día. Se emplean en actividades pasivas que les provoquen el sueño. A menudo se levantan después de repasar las cosas que olvidaron hacer antes de acostarse. 

 
 

Los pacientes tratados con psicoestimulantes, y aunque esto pueda parecer paradójico, tienen una mejor calidad del sueño y menos movimientos nocturnos.

Además, no es raro que las personas con TDAH también tengan un trastorno de personalidad. Un trastorno de personalidad es un tipo de perturbación mental caracterizado por un patrón de pensamiento, comportamiento rígido y poco saludable. 

El TDAH y los trastornos de la personalidad a veces son difíciles de distinguir.  

El TDAH comparte con la personalidad dependiente la dificultad para iniciar proyectos o realizar tareas específicas en solitario; con la personalidad antisocial, la impulsividad y la aparente indiferencia ante las consecuencias negativas de sus acciones para con los demás; y, finalmente, con la personalidad límite, la impulsividad, el mal humor y las dificultades para controlar las emociones. 

También es importante comprender cómo se relaciona el trastorno por uso de sustancias con el TDAH. Este es el tema que hemos seleccionado para nuestro próximo capítulo de la serie sobre Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad..

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Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad en adultos mayores