Nutrición y Salud Cerebral
Mejorando la salud cognitiva a través de la dieta

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Hola, la semana comienza y estamos de regreso...

En nuestro artículo anterior exploramos cómo el ejercicio físico fortalece no solamente nuestros músculos, sino también nuestra salud cerebral. 

Hoy estaremos hablando sobre la relación existente entre nuestra alimentación y la salud cerebral y cognitiva.

Tanto la dieta como la nutrición son aspectos vitales para el mantenimiento de la salud cognitiva. La ciencia ha obtenido resultados muy interesantes acerca del impacto que tienen nutrientes específicos sobre la salud de nuestro cerebro. En este sentido, los nutrientes más estudiados hasta el momento son los ácidos grasos Omega-3, la vitamina D y los antioxidantes. Repasemos entonces algunos de los resultados más importantes que se han obtenido hasta la fecha en esta temática.

Los Omega-3 son un grupo de ácidos grasos esenciales poliinsaturados, lo que significa que el organismo humano no los puede fabricar a partir de otras sustancias. La fuente más común de Omega-3 son los peces y los aceites obtenidos de algunas semillas como, por ejemplo, las nueces. 


En el caso del pescado, se obtiene fundamentalmente de los denominados pescados grasos o azules, o sea, los que tienen entre los músculos una concentración de grasa superior al 5%. También es frecuente en la actualidad encontrar suplementos de Omega-3, que pueden emplearse como complemento dietético.

El efecto beneficioso del Omega-3 sobre la salud cerebral ha sido comprobado sobre todo en personas ancianas que muestran indicios de deterioro cognitivo, pero que todavía no han desarrollado demencia. En países como Japón, donde existe un elevado consumo de alimentos ricos en Omega-3, la aparición de enfermedades cardiovasculares es muy baja, debido al efecto anticoagulante que tiene este ácido graso. De esta forma, se cumple la máxima de que todo lo que es bueno para el corazón también es bueno para el cerebro. 

Estudios recientes también han sugerido una asociación entre la vitamina D y la salud cognitiva. Por ejemplo, se ha observado que el suplemento vitamínico D causa una mejora significativa en el desempeño cognitivo de pacientes con demencia. Mantener elevados los niveles de vitamina D parece crucial para mejorar el funcionamiento cognitivo y prevenir que se enlentezca en los adultos mayores. 

 
 

La vitamina D puede obtenerse a partir del consumo de pescado azul y de la exposición solar. La recomendación del consumo de alimentos ricos en vitamina D es superior para los adultos mayores que para cualquier otra edad. 

Los adultos mayores corren más riesgo de presentar deficiencia de vitamina D por un grupo de razones, entre ellas una menor exposición a la luz solar, una menor capacidad de la piel para sintetizar esta vitamina, disminución de la función renal y un régimen dietético deficiente en esta vitamina.

Existen también estudios que sugieren los efectos preventivos del consumo de vitaminas como la E y las B. Por ejemplo, se plantea que la terapia con vitamina B-12 reduce la atrofia de la materia gris. La vitamina B-12 puede ser encontrada en la mayoría de los alimentos de origen animal, incluidos los peces y mariscos, carnes (especialmente el hígado de los vacunos), carne de aves, huevos, leche y sus derivados. Adicionalmente, puede encontrarse en suplementos vitamínicos.

 
 

Otros estudios se han centrado en el efecto de distintas combinaciones de alimentos, siendo quizás la más conocida la denominada Dieta Mediterránea. La Dieta Mediterránea se refiere a una combinación de alimentos que incluye un elevado consumo de frutas, vegetales, legumbres y carbohidratos complejos; un consumo moderado de pescado y aceite de oliva; y un consumo de moderado a bajo de vino tinto. 

Otras dietas también han sido propuestas, como la denominada dieta DASH (siglas en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension), denominada en español como Enfoque Dietético para Detener la Hipertensión. Esta dieta propone un consumo abundante de vegetales, frutas, nueces y granos, un consumo moderado de carne roja, un consumo bajo de grasas, bebidas azucaradas y alcohol.


También existen combinaciones de dietas. Por ejemplo, seguir al menos de forma moderada una dieta MIND (híbrido entre la Dieta Mediterránea y la DASH) ha mostrado, en estudios que han dado seguimiento a las personas durante varios años, una reducción del riesgo de demencia. 

La efectividad de estas dietas está relacionada con la combinación de varios alimentos de elevado valor nutricional, que impactan positivamente en la salud vascular y cardiovascular, y como resultado, en la salud cerebral. Una vez más: todo lo que es bueno para el corazón, también es bueno para el cerebro.

Cuando usted decide qué comer, y decide bien, pero además fomenta hábitos nutricionales saludables en casa, no solo cuida su salud general, también vela por el bienestar de sus seres queridos.

En la próxima entrega abordaremos una temática muy interesante y de gran importancia en la actualidad: ¿es posible prevenir las demencias?

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Te deseo una excelente semana. Hasta el próximo lunes!

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